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El mejor mucolítico según el tipo de tos

El mejor mucolítico según el tipo de tos

2020-12-16

Con la bajada de las temperaturas debido a la llegada del invierno, se produce un aumento considerable de las patologías respiratorias. De manera habitual nos encontramos expuestos a virus y bacterias, pero durante el invierno estos agentes y sus consecuencias se multiplican.  

Así, las infecciones respiratorias agudas constituyen uno de los motivos de consulta más frecuentes en los servicios de urgencias y se encuentran entre las primeras causas de morbimortalidad en los países en vías de desarrollo, según la Organización Mundial de la Salud. Las infecciones respiratorias se caracterizan por la presencia de tos y expectoración entre otros síntomas, pero veamos en detalle qué tipo de tos.

La tos productiva y su razón de ser

La tos es un reflejo del organismo que consiste en la contracción del diafragma con el fin de mantener las vías aéreas respiratorias libres de materiales extraños, mucosidades o de otras causas de irritación. Existen múltiples causas que pueden ser responsables de la aparición de tos, algunas de las cuales se detallan en este post

Por su parte, el moco tiene la función de proteger la mucosa laríngea y traqueobronquial frente a agresiones biológicas, físicas o químicas. Las células caliciformes de la mucosa y las glándulas submucosas segregan moco, lo que favorece su drenaje, la actividad ciliar y la tos.

Según el origen del estímulo, pueden producirse diversos tipos de tos, que se engloban fundamentalmente en tos productiva e improductiva. La tos que se debe a estímulos provocados dentro de las vías respiratorias, destinada a expulsar secreciones o cuerpos extraños, es la que realmente tiene sentido fisiológico. Entre las causas más frecuentes de tos se encuentra el resfriado ya que, al haber un exceso de mucosidad nasal, los mocos bajan a la faringe dando lugar al reflejo de la tos para aclarar la zona.

Tipos de tos y tratamientos

En el tratamiento de la tos se utilizan diversos medicamentos, que se eligen en función del tipo de tos y de las causas. 

Existen fármacos para tratar la tos que actúan modificando la secreción traqueobronquial: los mucolíticos y los expectorantes. Ambos aumentan la secreción de moco e incrementan el volumen hídrico, lo que favorece su expulsión, ya que el contenido de agua es determinante en la viscoelasticidad del moco. Tanto los mucolíticos como los expectorantes se utilizan para favorecer la eliminación de las secreciones bronquiales, aunque mediante mecanismos de acción distintos: los mucolíticos disminuyen su viscosidad y los expectorantes potencian los movimientos del árbol respiratorio, para facilitar la expulsión del moco de las vías bronquiales. 

En la práctica, la distinción entre mucolítico y expectorante no es tan evidente. La acción irritante bronquial para estimular la expulsión del esputo suele provocar la actividad de las glándulas secretoras, con el consiguiente aumento de la cantidad y fluidez del moco bronquial. La fluidificación de la secreción que producen los mucolíticos también puede considerarse como una ayuda a los mecanismos fisiológicos de la expectoración. Así, para combatir la tos, es importante utilizar un tratamiento específico, optando por los mucolíticos, si se desea favorecer la homeostasis del moco del árbol respiratorio laringo-tráqueo-bronquial.

Aunque la presentación más habitual de estos preparados es en jarabe, también se encuentran en comprimidos y sobres, entre otros. 

Mucolítico: el objetivo

El empleo de fármacos que modifican la secreción bronquial tiene como objetivo facilitar su expulsión cuando las condiciones del proceso de secreción y transporte están alteradas, de forma que se complica la eliminación del esputo. 

Entre los mucolíticos que presentan una mayor eficacia destacan los derivados tiólicos (como acetilcisteína) y los derivados de vasicina (como ambroxol y bromhexina). La vasicina es un alcaloide de la nuez de Malabar, una planta utilizada en la medicina popular hindú como antiasmático.

Entre los mucolíticos citados, Ambroxol es uno de los metabolitos activos de la bromhexina, que posee una mayor potencia que ella. Como mucolítico, disminuye la viscosidad del esputo, lo que favorece el aclaramiento del moco y la expectoración, y asocia propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

Es un fármaco activo por todas las vías, que debido a los efectos que produce conlleva una mejoría de los mecanismos de autolimpieza y defensa pulmonares. La tolerabilidad es buena, presentando como efectos secundarios náuseas, vómitos, diarreas y algunas cefaleas, en raras ocasiones. En cuanto a estudios clínicos, existe un gran número de publicaciones en las que se pone de manifiesto que la administración de ambroxol en pacientes afectados de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) produce un beneficio indudable en comparación con los del grupo placebo.


Mejora de la asociación con antibióticos

Se ha visto que el ambroxol favorece un aumento de la concentración de antibiótico en el esputo del tejido broncopulmonar, lo que sugiere un efecto sinérgico entre el antibiótico y los antibióticos testados en algunos estudios (amoxicilina, eritromicina, cefuroxima).

En un estudio al azar y en forma ciega, se comparó la respuesta a la combinación de ambroxol-amoxicilina frente a ambroxol solo por vía oral. Los resultados del estudio fueron que en los pacientes tratados con la combinación de ambroxol-amoxicilina, los niveles del antibiótico en sangre y moco fueron más altos y su mejoría clínica fue significativamente más temprana. Esta mejoría parece estar dada por las altas concentraciones del antibiótico en el moco de la expectoración, por lo que el efecto sinérgico del ambroxol en la amoxicilina, establece una diferencia notable que haría deseable el uso de la combinación en pacientes seleccionados con infecciones respiratorias bacterianas.

En caso de afecciones respiratorias, junto al tratamiento farmacológico, es bueno proporcionar la humedad necesaria al tracto respiratorio, para ayudar a diluir las mucosidades. Para ello se recomienda beber líquidos en cantidad abundante y mantener el ambiente húmedo.

En relación con el tratamiento a seguir, el farmacéutico podrá informar cuál es el más adecuado para cada caso y derivar el paciente al médico en caso de que lo vea oportuno.


Referencias:

  1. Calle, R. Sánchez, D. Actualización de las infecciones respiratorias en Urgencias. Medicine 2019, 22(88): 5170-5179. [Acceso: 19 de noviembre de 2020]. Disponible en:    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7143591/

  2. Martín Aragón, S.; Benedí, J. Farmacoterapia mucolítico-expectorante. Panorama 2004. 18(1): 44-49. [Acceso: 19 de noviembre de 2020]. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-farmacoterapia-mucolitico-expectorante-13057200

  3. Divins, M-J. Mucolíticos y expectorantes. Farmacia Profesional, 2017. 31(6): 4-7. [Acceso: 19 de noviembre de 2020]. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-mucoliticos-expectorantes-X0213932417620541

  4. Iniesta Turpín, J.; Pérez Aguilera, R.; Amorós Rodríguez, L. Farmacología aplicada en otorrinolaringología. Ponencia Oficial del LXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología  y Patología Cérvico-Facial. 2011. [Acceso: 19 de noviembre de 2020]. Disponible en: https://seorl.net/PDF/ponencias%20oficiales/2011%20Farmacolog%C3%ADa%20aplicada%20en%20otorrinolaringolog%C3%ADa.pdf

  5. Pérez Neira, J.; García Rubí, E. Respuesta a la combinación de ambroxol-amoxicilina vs amoxicilina sola en pacientes con infecciones respiratorias agudas: estudio comparativo de los niveles de antibiótico en moco bronquial y sangre. Compend. invest. clin. latinoam. 12(1): 5-10. [Acceso: 19 de noviembre de 2020]. Disponible en:  https://pesquisa.bvsalud.org/portal/resource/pt/lil-118237