¿Cómo mantener tu reloj alimentario ‘en hora’ estas Navidades?

¿Cómo mantener tu reloj alimentario ‘en hora’ estas Navidades?

2017-12-19

​​​​​​​¡Es Navidad! Se puede notar el espíritu de esta época, la inocencia en los ojos de los más pequeños, las calles repletas de gente a pesar de las bajas temperaturas, y los mercados llenos de chefs improvisados para un día especial.

Es un privilegio poder disfrutar de estas fechas rodeados de familia y amigos, al que no todo el mundo tiene acceso. Al igual que disfrutar de las cenas y comidas más copiosas del año.

Por ello, es importante saber cómo disfrutar de estas fechas de forma responsable porque, ¡tu salud está en juego!

Te proponemos un plan que te va a permitir tener una ‘rutina’ que vas a poder complementar con las cenas navideñas, para que tu salud no se resienta, tu cuerpo no lo note y la cuesta de enero sea hacia abajo.


  1. Haz ejercicio diario

Los expertos recomiendan 30 min diarios de ejercicio físico moderado, y nosotros lo suscribimos. Este tiempo que, prácticamente puedes aprovechar todos los días, tiene unos efectos en tu salud muy positivos. Contrarresta los efectos perjudiciales de beber y comer en demasía. Por lo que compensar los excesos con un poco de ejercicio es muy productivo.


La inactividad puede provocar un cambio significativo en el metabolismo. Incluso comiendo la misma cantidad de comida, las diferencias de salud, entre una persona que hace ejercicio y otra que no lo hace, son realmente significativas.


2. Mantén el espíritu navideño

Aunque a veces sea complicado, no deberías perder esa felicidad tan especial que caracteriza el estado de ánimo de muchos durante las fiestas, básicamente por tu cerebro.

Según algunos estudios, la Navidad es la época del año en que más nos deprimimos. En ello influyen factores como la duración más corta de los días, por tanto menos luz,  o el recuerdo de seres queridos que ya no están.

Pero como hay cosas que no puedes cambiar, debes poner especial atención en las que sí puedes, para disfrutar como un niño de la Navidad.

Pasar tiempo con tus seres queridos te hará sentir mejor, al igual que pasar más tiempo al aire libre y realizar actividad física.


3. Di NO al estrés

Las compras navideñas, comidas, cenas y reuniones sociales intensifican en esta época el cansancio físico y mental. Esto se traduce en estrés. Los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio contribuyen a generar ansiedad y estrés.

Hay algunos factores que pueden influir más en la aparición del estrés, como la situación económica, los gastos, los compromisos sociales o el cansancio en general.

No tener vacaciones o días libres en estas fechas añade un ‘extra’ al estrés.

Identificar los síntomas del estrés te ayduará a tratarlos de forma más eficaz, como el insomnio, dolores de cabeza, dolor muscular o problemas estomacales.


4. Come ‘con cabeza’

Tu organismo tiene un ‘reloj’ alimentario que mantiene tu estabilidad metabólica, por ello es importante cómo mantener tu reloj alimentario ‘en hora’ estas Navidades.

Si cambias tus hábitos alimentarios, como suele ocurrir en Navidad, el reloj se pone a cero, por así decirlo.

Comer a horas del día ‘erróneas’ o deamasiada cantidad, desincroniza nuestro reloj. Según los expertos, el reloj alimentario prepara nuestro cuerpo par absorber nutrientes cuando comemos, y se anticipa a nuestros patrones alimentaros.


5. Y bebe con responsabilidad

Con los excesos no solo aumenta el consumo de calorías que ingieres, sino que se reduce el valor nutricional de los alimentos consumidos.


Según la OMS, alrededor del 5% de las enfermedades son causadas por la ingesta de alcohol. Estamos ante un problema que afecta a todas las clases sociales y a nivel mundial.

Pero en época navideña, el consumo excesivo, también implica el aumento en el consumo de bebidas alcohólicas.

Incluso el consumo moderado de alcohol está relacionado con un mayor riesgo de perjuicio a la salud mental y habilidades cognitivas.

Toma nota de estos consejos para pasar una Navidad mágica e inolvidable, que como dice el refrán, más vale prevenir que curar.