Asma: qué es, síntomas y tratamientos

Asma: qué es, síntomas y tratamientos

2016-06-01

El asma es una enfermedad que afecta aproximadamente 300 millones de personas, de las cuales 2,5 millones son españolas, según la Guía Española para el Manejo del Asma.

Aunque a nivel mundial, las muertes provocadas por esta enfermedad son relativamente bajas -unas 180.000 al año, de las cuales el 80% se producen en países de ingresos bajos y medio-bajos- la OMS alerta que, de no tomar medidas urgentes e inmediatas, la cifra podría crecer un 20% en los próximos 10 años.

El asma está muy normalizada en los países desarrollados: mediante tratamiento puede ser controlada y permitir que la persona que la padece tenga una buena calidad de vida. ¿Sabes qué es el asma, cuáles son sus síntomas y cómo se trata? ¡No tienes más que seguir leyendo!

Asma ¿Qué es?

El asma es una enfermedad crónica del aparato respiratorio que afecta a los bronquios. Estos están inflamados y se obstruyen con el paso del aire por su respuesta irritativa a diferentes estímulos que se encuentran en el ambiente.

La hiperrespuesta bronquial es una de las peculiaridades de esta enfermedad: consiste en el estrechamiento de las paredes de los bronquios ante estímulos externos como el humo, algunos olores, lacas, etc., generalmente inocuos para las personas sanas.

Aunque no existen en la actualidad pruebas suficientes para recomendar las siguientes clasificaciones, basadas en criterios no excluyentes, las mencionamos ya que pueden orientar el tratamiento:

  • Basada en criterios clínicos o fisiológicos: Habría diferentes subtipos como el asma grave, asma de inicio precoz, de inicio tardío... 
  • Según los desencadenantes: como por ejemplo el asma alérgica -provocada por alérgenos como el polvo, los ácaros, el polen, agentes químicos, etc.,  el asma inducida por la práctica de ejercicio, etc..
  • Según las características del proceso inflamatorio.

Más aceptada es la clasificación del asma en función de su gravedad, según su presentación e intensidad:

  • Asma intermitente: las personas que lo padecen pueden estar periodos de tiempos sin que la enfermedad se manifieste.
  • Asma persistente: las personas que lo sufren carecen de periodos en los que estén libres de síntomas. Este tipo de asma se subdivide a su vez en leve, moderado o grave.

¿Cuáles son los síntomas del asma?

Aunque los síntomas del asma pueden cambiar de una persona a otra, así como variar con el paso del tiempo, podemos señalar que los principales son:

  • Disnea: sensación de ahogo o dificultad para respirar.
  • Tos repetitiva y seca.
  • Sibilancias, coloquialmente conocidas como pitidos: es el ruido provocado por la salida del aire a través de unos bronquios estrechados por inflamación.
  • Opresión o sensación de tirantez en el pecho.

Estos síntomas no son específicos del asma -están presentes en otras enfermedades- por lo que si los tienes debes acudir a tu médico para que, mediante una serie de pruebas de función pulmonar, como la espirometría, pueda diagnosticarte correctamente.

¿Cómo se trata el asma?

El tratamiento del asma es escalonado y será tu médico el que decida en que escalón te encuentras en función del estado de la enfermedad. Si el tratamiento es insuficiente, tu doctor  te subirá un escalón para controlar rápidamente los síntomas de la misma. 


Imagen ilustrativa de la Guía Española para el Manejo del Asma 4.0


Cuando los síntomas hayan desaparecido y vivas un periodo de al menos tres meses de estabilidad de los mismos, tu doctor estudiará la posibilidad de bajar tu tratamiento un escalón.

Es muy importante que antes de subir de escalón, revises con tu médico, enfermero o farmacéutico la utilización que haces de tu inhalador. De hecho, sólo el 9% de las personas con asma en España utilizan correctamente este dispositivo. Usar correctamente tu inhalador puede mejorar tu enfermedad sin necesidad de que tu doctor añada un nuevo medicamento al tratamiento. 


Estos escalones terapéuticos relacionan la medicación que debes utilizar en función de la gravedad de los síntomas que tienes. Así pues, durante una crisis asmática se utilizan los llamados medicamentos de alivio o rescate, también conocidos como agonistas de acción corta, como el salbutamol o la terbutalina. Ambos principios activos provocan una relajación de la musculatura lisa de las vías aéreas, lo que facilita la respiración y disminuye la sensación de opresión en el pecho.

Usar este tipo de medicación más de dos veces a la semana es un indicador de que el asma no está bien controlada, por lo que deberías concertar una cita con tu médico para revisar tu tratamiento.

Cuando la medicación de alivio no es suficiente, se recurre a los medicamentos de control o mantenimiento que deben administrarse a diario durante largos periodos de tiempo, evitando así las crisis de asma. Son los siguientes:

  • Glucocorticoides inhalados, como la budesonida, la fluticasona, la beclometasona, la mometasona… Reducen la inflamación de las vías aéreas y con ello los síntomas del asma.
  • Agonistas de acción Larga, como el formoterol, el salmeterol, el vilanterol… Relajan la musculatura lisa de las vías aéreas, con una duración de acción de 12 horas tras una dosis
  • Antagonistas de los receptores de los leucotrienos, como el montelukast. Este fármaco disminuye la acción de los leucotrienos, unas moléculas que favorecen la contracción de las vías aéreas y la inflamación
  • Anticuerpos monoclonales anti IgE, como el omalizumab. Disminuye la liberación de mediadores inflamatorios y broncoconstrictores.
  • Glucocorticoides por vía oral, como la prednisona o prednisolona. Se utilizan únicamente en casos de asma grave, durante el mínimo tiempo posible.

Los tratamientos con estos medicamentos se aplican fundamentalmente con inhaladores o nebulizadores. Gracias a ellos, los fármacos llegan directamente al lugar en que se necesitan, es decir, las vías aéreas. Como el efecto de los mismo es más localizado, la dosis necesaria es menor, actúan más rápido y sus efectos adversos son menos frecuentes que por vía oral.

Existen diferentes tipos de inhaladores: de polvo seco, de cartucho presurizado, de niebla fina… Elige con la ayuda de tu médico el que mejor se adapte a tus necesidades. Consulta también con él, o con tu farmacéutico o enfermero, cómo se usan para no entorpecer la efectividad del tratamiento.

Por su parte, los nebulizadores se usan, generalmente, en los servicios de Urgencias y hospitales en caso de ataques de asma moderados o graves, en niños y en personas que tienen dificultades para usar otros dispositivos.

Si quieres saber más sobre el asma, te recomendamos que te descargues las Recomendaciones sobre Asma de Gema.